Descubrir el problema es el principio de la solución. Para Estela Perino, psicóloga y profesora de Educación Especial, el nudo central de esta problemática es dejar de tomar como natural que los chicos no aprendan. “Si es un problema es un objeto de preocupación, y -sobre todo- de ocupación”, sintetiza la especialista. Además, como destaca, Adriana Díaz, directora de la Escuela Especial “Guri”, lo que no hay que olvidar es que la referencia es a un derecho, “el de niños, jóvenes y adultos de poder leer y escribir”.
Un desafío complejo sin duda no puede tener una única respuesta. Por tal motivo Perino y Díaz sostienen que para iniciar el largo camino de la solución son necesarias tres premisas fundamentales: comprender que la alfabetización atañe a toda la institución educativa, entender la importancia de saber leer y escribir dentro de una cultura y pensar en estrategias metodológicas, pues como es sabido, a leer y escribir se enseña.
La escritura atraviesa a todas las áreas del saber. Es una práctica que exige compromiso de todos los docentes, no específicamente los de Lengua y Literatura, coinciden Perino y Díaz. “Alfabetización es poder leer y escribir en todas las áreas, respetando la especificidad conceptual de cada una de ellas”, subraya Perino.
La importancia de lo subjetivo es fundamental en este proceso. El valor que le da una sociedad a la lectoescritura es una de las variables significativas al momento de entender el compromiso, tanto de los alumnos, como de los docentes. Saber qué significa para una cultura contar con una herramienta como la lectoescritura es fundamental como punto de partida.
Como tercera premisa, y en igual grado de importancia, es necesario buscar una estratégica metodología para captar el interés por este saber. “Lo importante es descubrir una puerta de entrada”, grafica Perino. Es decir, buscar un vínculo común entre un niño y un adulto para que sientan el deseo y la necesidad del aprendizaje. Este imán no siempre es el mismo. “Puede ser por la literatura o por el juego. Lo importante es descubrir este punto de acceso. Lograr que el joven se sienta protagonista de su escritura; y no de una obligación”, destaca Perino.
Siguiendo con el ámbito estratégico, las formadoras, señalan que no hay una didáctica para el nivel inicial, otra para el nivel especial y otra para los adultos. Lo que hay son “nudos estructurantes para estas experiencias”, definen. En este intercambio se encuentra la riqueza de la práctica.
Por último, en el era de la tecnología las especialistas sostienen que es imposible dejar de lado a la informática como una herramienta válida. Sin embargo, explican que no debe confundirse el medio con un fin en sí mismo. “La informática es una puerta de entrada muy importante. El desafío es encontrar una vía de acceso con esta herramienta”, reflexiona Perino y propone una mirada más integral: “En sí misma no es una solución. Debe estar acompañada de un docente y una institución para que un niño pueda alfabetizarse “.