La Ministra de Educación de la provincia, Elida Rassino y el director provincial de Bienestar docente, Leonardo Panozzo anunciaron cuatro medidas destinadas a la prevención, acompañamiento y atención de la salud laboral de los maestros. Si bien los mandatarios también refirieron al mantenimiento de los edificios educativos y a la organización del comedor escolar, éstos hicieron hincapié en la modificación del régimen de licencias y en la implementación de talleres preventivos gratuitos para todos los agentes de la provincia. “Estamos realizando anuncios que tienen que ver con situaciones muy demandadas y esperadas por las escuelas, las cuales están dentro de nuestro proyecto de ir generando espacios de trabajo saludables en los establecimientos” señaló la titular de la cartera educativa.
Sobre el cambio en el régimen de licencias, Rassino explicó que a partir de ahora aquel profesor que solicite licencia de larga duración será asistido por un profesional del sistema público de salud, el cual brindará apoyo a lo largo de su recuperación, independientemente de su médico tratante. Asimismo la ministra agregó “de esta manera no nos desvinculamos del agente en su etapa de enfermedad”.
Sobre este tema Panozzo describió que una vez que el docente solicite la licencia de larga duración, el operador de turno asignará lugar, fecha y horario con el profesional médico del sistema del Área de Salud y Trabajo, quien se constituirá en referente o médico de cabecera, aunque “sin ocupar el rol del médico personal de ese educador”, aclara. De esta forma en palabras de Panozzo el médico del sistema público tendrá una práctica concreta, que incluirá revisación, interconsulta con el médico particular, entre otras. De este modo, “el profesional podrá medicar y derivar a un especialista si fuese necesario procurando un seguimiento sistemático” apuntó. Según el caso, este docente podrá pasar al tercer nivel, es decir la Junta Médica, quien dictaminará la posibilidad de ese maestro en su trabajo habitual, asignándole una actividad diferente o una tarea más liviana, explica; y agrega: “este es un sistema ampliamente superador de lo anterior porque la visita que el auditor hacía al domicilio del docente servía sólo para constatar la situación de salud o enfermedad, ratificando o rectificando el certificado del médico particular, pero dado el alto nivel de incidencia y la recurrencia de ciertas patologías, pensamos que hace falta un acabado estudio de cada caso”, asegura el director de Bienestar docente. Según Panozzo lo que se intenta hacer es prevenir, atender y sostener un seguimiento de las enfermedades que cursan gran cantidad de maestros.
La prevención de los docentes
Si bien el ministerio lanzó una nueva manera de corroborar las licencias de larga duración porque su índice de frecuencia es muy alto, propone una serie de talleres sobre la reflexión de la propia práctica los cuales se desarrollarán en forma colectiva y asistidos por profesionales. En este sentido, “lo esencial es recontextualizar la discusión acerca de lo que ocurre en la escuela, armarnos e integrarnos con nuevas herramientas y acompañar el proceso de la discusión colectiva para tener respuestas individuales para cada caso” remarca Panozzo.
La idea de la propuesta es sostener talleres fuera de la escuela para no reproducir la situación de crisis y poder construir en un nuevo ámbito. “Habrá salones como para trabajar cómodamente en encuentros semanales, es una especie de reunión grupal” describe; pero aclara que no se trata de una terapia, porque no va incluir un análisis clínico. De todas maneras _comenta- contará con un análisis colectivo acompañado por profesionales que harán un seguimiento ante las situaciones de crisis. En estos espacios, explica, luego de 3, 4 ó 5 sesiones los profesionales podrán derivar, dado que lo que nosotros aspiramos es que cada docente tenga la posibilidad de resignificar su práctica y desempeñar su tarea con herramientas que le permitan tener un abordaje más crítico de la realidad.
Sobre los datos específicos de los talleres, el educador agrega que éstos serán destinados a docentes y directivos de cualquier nivel y modalidad del sistema. Igualmente remarca que tanto directores de escuelas como supervisores tendrán la tarea de observar cuáles agentes son los que preventivamente deberían concurrir a estos talleres. Al respecto concluye que “el director, o en todo caso el vice, conocen claramente qué profesor sufrió un desborde desde el punto de vista de su atención para sus alumnos, por eso es importante su aporte”.