En la silla del director
A la hora de concursar cargos directivos, se pone en la balanza la experiencia y la formación. Especialistas en el ámbito, aseguran que la práctica ayuda, pero no lo es todo.
Si bien no hace mucho tiempo que los directivos de escuelas comenzaron a capacitarse para ascender a sus cargos, la realidad muestra que todavía hay algunos que ofrecen resistencia a la hora de formarse. Desde la década del noventa a esta parte, se multiplicaron por cientos los cursos de capacitación para directivos, aunque por aquellos tiempos proliferaron con objetivos distintos a los actuales. Expertos, aseguran que en la actualidad los docentes asisten con más asiduidad a la formación porque admiten que la experiencia, si bien tiene un peso importante, no garantiza indiscutiblemente el acceso a un cargo directivo.
Para Fernando Romero Moreno, coordinador de la Licenciatura en Organización y Gestión Educativa de la Universidad Austral, un directivo debe formarse por muchas razones, fundamentalmente porque su material de trabajo son personas, por lo que debe pensar en el desarrollo en cuanto tales: “debe conocer sus motivaciones ya sean intrínsecas, es decir de realización personal, o extrínsecas lo cual equivale a hablar de reconocimiento económico. Pero con eso solo no alcanza, también debe estar la trascendencia, aquello que me lleva a volcarme hacia la sociedad, estos aspectos deben ser conocidos y reconocidos por un director”.
Asimismo debe brindar un servicio educativo a la sociedad, lo que implica una serie de competencias y cualidades que pueden ser innatas aunque deben ser desarrolladas profesionalmente. Lo que se ve como una necesidad imperante en el ámbito de la gestión escolar, tanto pública como privada, es la incorporación de principios, experiencias de gestiones en empresas u otras organizaciones, teniendo como eje el desarrollo de la persona.
La virtud más necesaria en un directivo es la prudencia que sí deviene con la trayectoria y la experiencia acumulada en años de trabajo escolar pero objeta el profesor que para ser un buen directivo, “no alcanza solamente con la experiencia, sino que debe sumársele la capacitación. Tener en cuenta a las personas y sus características, saber gestionar una institución y administrar dinero o diversos recursos. Esto se ajusta y aplica tanto en las escuelas públicas como privadas”, remarca Romero Moreno. Siguiendo la misma línea, Liliana Pérez Bicecci, coordinadora de dicha carrera, agrega que el directivo nunca debe perder su capacidad de liderazgo y corresponde renovar a diario la vocación docente en el medio en que se mueve. “Los recursos humanos de la escuela son peculiares, es decir distintos a los de otra organización”, sostiene Pérez Bicecci. En este sentido, el directivo debe tener en cuenta el principio de asimetría, en sentido de autoridad bien entendida, es decir, saber ejercer su potestad en la institución, dado que puede encontrarse con docentes que no lleven adelante proyectos, situación en la que debe operar su rol, agrega Bicecci.
Tanto en la gestión pública como privada emergen problemáticas y el directivo debe estar a la altura de la realidad actual, porque educar hoy es diferente y hay que responder de manera distinta. Esa respuesta, no siempre la da la experiencia, ante ciertas situaciones se implementan planes que fueron adquiridos en una formación específica. El director de estos días debe sortear muchas dificultades como diversidad de familias con las que contacta, los niños y adolescentes con los que trata, la pérdida sistemática del esfuerzo y la constancia, y el enorme interés del alumno en lo mediático.
Entre los aportes favorables que dejó la Ley Federal de Educación se encuentra la necesidad de capacitación permanente. A pesar de la ínfima asignación de recursos a este fin, los docentes son consientes de esa carestía. “Aunque hay muchos que se resisten a capacitarse, hay muchos otros que se capacitan para perfeccionarse y brindar un mejor servicio a los demás”, describe Romero Moreno. “Aunque los condicionamientos económicos influyen directamente en la capacitación, hay que dejar de esperar que el Estado brinde recursos, y emprender por uno mismo”, agrega.
2010-03-08
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