Con más de dos años sin creación de cargos, las bibliotecas empiezan a convertirse en los espacios olvidados del régimen educativo. La carencia de equipos informáticos sumado a la falta de capacitación informática agregan más dificultades al trabajo.
Actualmente, la biblioteca escolar es, en la mayoría de los establecimientos educativos un ámbito poco acogedor para que un niño o adolescente recurra a ella en busca de información o pasatiempo. Se trata de una problemática que abarca todas las funciones, necesidades y decisiones en torno a éste lugar y que traspasa la creación de cargos, la provisión de libros y materiales y el nombramiento de personal idóneo. En este contexto, la bibliotecaria Ana María Córdoba hace hincapié en la necesidad de redefinir la figura del bibliotecari “Una cosa es la persona responsable de la biblioteca y otra es el lugar físico de la misma”.
Las nuevas tecnologías propician un escenario absolutamente rico en cuanto a cantidad y variedad de información. El eje radica en la capacidad de formar personas capacitadas para actuar de guías y mediadores en la instancia de acceso a esos datos. “Un bibliotecario debe tener en claro dos cosas: es colaborador en la lectura y contribuyente en el manejo de la información. Esta última función refiere al aspecto informativo pero también a instruir para que el chico aprenda a manejar una metodología de estudio, de búsqueda y localización, así como a interpretar lo que está requiriendo”, explica Córdoba. Lo concreto es que la tarea fue transformándose marcando una diferencia entre la vieja figura del bibliotecario y la que hoy es menester construir: “la de un prestador y proveedor de información”.
Una de las fallas más notables de las políticas erróneas o ausentes en esta área particular está dada en el desfasaje que los antiguos bibliotecarios tienen con respecto a los nuevos métodos y mecanismos de acceso y manipulación de la información. “Con las nuevas tecnologías el sistema se hizo más fácil y es necesario un nuevo vocabulario, un código distinto. La información no es más un aspecto tangible y convencional sino más accesible virtualmente. El rol del bibliotecario atravesó un proceso de cambio permanente y actualmente está atrasado en cuanto al punto de la cooperación. Esto significa que entre pares se comuniquen, compartan, bajo una normativa coherente y necesaria en estos tiempos, y eso no existe”, afirma Córdoba.
- ¿Por qué se tiende a reubicar en las bibliotecas a las docentes que ya no pueden estar frente al grado?
- Ese es un tema que creó mucho recelo en los últimos años y hemos planteado si esos docentes están preparados para la tarea. Porque pueden tener una buena preparación pero no tienen la competencia necesaria. Además un preceptor, un maestro de música o tecnología, no se van a encontrar a gusto en una biblioteca, en el sentido del trabajo diario.
- ¿Cuáles son los últimos bibliotecarios que entraron al sistema?
- Hace más de dos años que no se crean cargos. Los nuevos nombramientos proceden de aquellos agentes que se jubilan. Pero cargos no se crean. El bibliotecario reconoce la crisis educativa, pero sería grandioso que cada escuela tenga su biblioteca con un profesional capacitado para dar a conocer y ofrecer información. Por otra parte, existen planes de lectura y recursos en escuelas que no tienen biblioteca ni bibliotecaria. Da mucha lástima desperdiciar todo ese material.
- ¿Cómo se debería modernizar el trabajo del bibliotecario para que sea revalorizado?
- Hay dos líneas de acción. Una es la motivación personal, es decir, que el bibliotecario se encuentre a gusto donde está. Para que esto sea así deben existir condiciones propicias. La otra es la parte grupal, si se trabaja con un cuerpo directivo y que el bibliotecario forme parte de ese grupo pero esto hoy no sucede.
- En tiempos de Internet, Google, ¿cómo debería formarse este rol?
- Es necesaria una normativa actualizada, acorde a los tiempos, porque el bibliotecario escolar se transforma a la par de la educación. Falta una formación para trabajar como informático, porque simplemente maneja información automatizada. Los buscadores son grandes aliados de las bibliotecarias porque es una especie de referencista a través de palabras claves, cosa que antes se hacía mediante fichas. Se trata de un gran paso al que no todos tienen acceso ni están preparados.